maría sánchez escribano

El lenguaje de mi obra lo habita el tejido. Fibras naturales de yute, palmito, lino y algodón unen el sentimiento íntimo de un gesto, la grandeza de la sencillez que ofrecen las manos al coser.

Movimientos imperceptibles que de tan ligeros registran la amplitud de la vida. Repetición rítmica de la aguja que pacientemente me permite apartarme del proceso y dar paso al silencio, al blanco que entrego como horizonte.

La inmediatez de poder recortar telas de tintura plana y el proyectar directamente sobre el lienzo, permite un diálogo entre la técnica escultórica y la sustancia pictórica, creando planos de color, que se pliegan y superponen en forma de líneas y puntos. Líneas que se curvan a la calidez y sensualidad de la mirada que las contempla.

Mis cuadros contienen un trozo de cielo, un trozo de tierra y un trozo de movimiento. La poética de la luz y el viento que hacen danzar las sábanas y el mar.

Un trozo de Mediterráneo.